Cantando bajo la lluvia

Julio C. Palencia Para Patricia Pedroza Ella está conmigo. Yo canto. Sigo las pautas de la lluvia y de las hojas desprendidas lenta    liviana vocalización del arcoiris vegetal rojo verde  amarillo azul   múltiple abrazo. La tarde cae llena de cuervos en todos los octubres fugitivos y ella cuenta una      dos       hasta cien mil las hojas(…)

No sirve de esa manera

Julio C. Palencia Qué vulgar el amor cuando semeja un triste Ministerio de Estado qué desgracia que se parezca a una Secretaría de Gobierno en donde el trámite es todo lo que importa y el cuidado de la apariencia sin sentido malbarata todo este amor que nos tenemos y que se queda en ganas, sólo(…)

Recuerda cuando me querías

Julio C. Palencia Un supereón está formado por eones, los eones por eras y las eras por períodos, éstos por épocas y las épocas por edades. Que tu memoria atisbe el amor que me tenías hace millones de años.  

Don Pollo

Julio C. Palencia A Rafael Palencia, mi abuelo. En su juventud, decía, había sido guardabosque en Petén siendo la tierra virgen y distinto de la tristeza que es ahora. Allí, de un árbol que rozaba el cielo cayó un gorila, un homínido grande y peludo, al que mi abuelo no sin mucho esfuerzo hizo huir(…)

Discurrir de transterrado

Julio C. Palencia Este discurrir diario desterrado obligado voluntario lejos de una patria sin memoria donde los muertos se mueren para siempre nacen héroes sin vida sin épica sin gloria y un aire enfermo inunda los libros de historia cansado de repetir el mantra donde se esconde un mejor futuro un presente decente. Este discurrir(…)

De los pasos

Julio C. Palencia Te digo los pasos alegres y también los tristes: los alegres por si acaso una alegría pudiera compartirse, y los tristes para no sentarse a llorar tan solo.  

Un guatemalteco entre birmanos

Julio C. Palencia Llegué a la escuela de ESL (inglés como segunda lengua) una mañana lluviosa en abril del año 2000. Llegué como pollo mojado, literalmente, porque ningún paraguas es suficiente para el Vancouver lluvioso de todas las estaciones del año. Al entrar al aula me dió la bienvenida Fibi, la que sería mi profesora (…)

La saga del jaguar

Los felinos son inmensos. Así mi nahual. Julio C. Palencia En El Salvador En 1980, años de lucha popular intensa, varios chapines visitamos la Universidad de El Salvador por unos días, y de allí salimos en apoyo a una huelga de campesinos en una  finca en Suchitoto, muy cerca del Volcán Guazapa, a no más(…)

Ítaca eterna

Hacia dónde se regresa no lo sé. Quizá a la imaginada añorada tierra tuya. La sutil, la perfecta en el sueño, la desgarrada Dulcinea del recuerdo. Se regresa, pero sin rumbo a ser otro, a encontrar otro mundo a rendirle tributo al recuerdo a encontrar la memoria viva de los ya muertos. Escribes estas líneas(…)

El camino es nuestros pasos

Salí de Guatemala en enero 21 de 1982. El mismo día que, ya en el autobús, leí en el  periódico sobre la muerte de Edgar Palma Lau, junto con otros combatientes, en una casa de Tikal II. Muy temprano, mi suegro, Raúl Pedroza Montenegro, nos había encaminado a Paty y a mí hasta la terminal(…)