• Vértigo

    Julio C. Palencia Qué náuseas, a veces, de ser parte de esta luminosa y sangrienta fiesta. De tomar un sartén, abrir un libro, saber de un gobierno, su gobernante y sus gobernados. A veces qué náuseas de leer unas palabras y quedarse de cualquier manera quieto, inmóvil, vociferando al vacío, como si no pasara la(…)

  • Cuando mueran los pájaros

    Cuando mueran los pájaros Julio C. Palencia En el año 1999 conseguí empleo en la reparación de cubiertas de trenes de carga que llegan a Vancouver. Las cubiertas, que cubren un vagón completo, son de una sola pieza y una grúa se encarga de colocarlas y quitarlas. Esas cubiertas son de fibra de vidrio y(…)

  • Le apodaban “El Indio”, su nombre era Alejandro Cotí

    Le apodaban El Indio, su nombre era Alejandro Cotí Julio C. Palencia Como una evolución natural marcada de lleno por la tecnología y su aplicación, los estudiantes del Técnico Vocacional considerábamos a las Facultades de Ingeniería y de Arquitectura como nuestro camino predefinido. Muchos de los estudiantes del Técnico tenían familiares o conocidos estudiando una(…)

  • En un lugar de La Mancha… formidable Don Quijote

    En un lugar de La Mancha… formidable Don Quijote

  • La autocensura del poeta da asco: Laurent Bouisset

    Intercambio de palabras con Laurent Bouisset a propósito de Dévore L’attente Julio C. Palencia Ilustraciones de Anabel Serna Montoya Después de muchos meses de mensajes repetidos, preguntas, saludos, buenos deseos, logramos coincidir él y yo en un lugar de este planeta que cada vez se hace más y más pequeño. Y no es que nosotros(…)

  • La Venus de Coyoacán

    Julio C. Palencia …y desespera comprender que aun la mutilación la haría más bella, como a ciertas estatuas. Eduardo Lizalde Nadie ha entrado en un conflicto diplomático por ella. Y tampoco turcos y franceses disputaron la primicia de su propiedad o su temprana compra. La Venus de Milo se asoma como en un sueño o(…)

  • Nuestra monja y otras orquídeas

    En un invernadero improvisado, jardín de deseos y orquídeas que prospera a la mirada enternecida de mi hijo, floreció nuestra monja. No es alba, no es Monja Blanca. Es decir, no es lo mismo… pero es igual. Si observas con atención, notarás en el centro de la flor una monja en posición de rezo, de(…)

Revista de poesía DÉCHARGE

Revista de poesía DÉCHARGE

Revista de poesía DÉCHARGE Recibí el día de ayer con gran alegría un ejemplar de la revista francesa de poesía DÉCHARGE en su número 173. La revista incluye 19 poemas del libro Todos los silencios, de mi autoría. La introducción, traducción de los poemas al francés, publicación y promoción se deben a mi querido amigo(…)

Vértigo

Julio C. Palencia Qué náuseas, a veces, de ser parte de esta luminosa y sangrienta fiesta. De tomar un sartén, abrir un libro, saber de un gobierno, su gobernante y sus gobernados. A veces qué náuseas de leer unas palabras y quedarse de cualquier manera quieto, inmóvil, vociferando al vacío, como si no pasara la(…)

Sólo por ti pospuse mis cenizas

Sólo por ti pospuse mis cenizas

Julio C. Palencia Sólo por ti pospuse mis cenizas para otro tiempo y dejé a los enterradores con el discurso listo pero sin cadáver.  

Cuando mueran los pájaros

Cuando mueran los pájaros

Cuando mueran los pájaros Julio C. Palencia En el año 1999 conseguí empleo en la reparación de cubiertas de trenes de carga que llegan a Vancouver. Las cubiertas, que cubren un vagón completo, son de una sola pieza y una grúa se encarga de colocarlas y quitarlas. Esas cubiertas son de fibra de vidrio y(…)

Le apodaban “El Indio”, su nombre era Alejandro Cotí

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Le apodaban El Indio, su nombre era Alejandro Cotí Julio C. Palencia Como una evolución natural marcada de lleno por la tecnología y su aplicación, los estudiantes del Técnico Vocacional considerábamos a las Facultades de Ingeniería y de Arquitectura como nuestro camino predefinido. Muchos de los estudiantes del Técnico tenían familiares o conocidos estudiando una(…)

Señor de las plumas verdes

Señor de las plumas verdes

Julio C. Palencia Señor de las plumas verdes verdes verdes: no sólo del invasor sino también de los tuyos y de ti mismo debías de protegerte.  

La primera maravilla

La primera maravilla

Julio C. Palencia La mujer es la primera maravilla. Sin ella secos serían los días y nada valdría la pena.  

De flores que vuelan

De flores que vuelan

Julio C. Palencia Para no ver como se marchitan las flores, cultiva mariposas; se alejan en un sendero multicolor de la tarde empedrada, cuando llueve. Las mariposas así son eternas en su efímera ida a ninguna parte. Luz que quiere mostrarse, delgado prisma que vuela. Cae del cielo esa saliva que preña y planta su(…)

Cátulo 109

Cátulo 109

Versión de Julio C. Palencia Prometes, vida mía, que este nuestro amor será hermoso y duradero. Dios, que su promesa sea cierta y su corazón pronuncie las palabras de este pacto nuestro.  

Patria de tragedias

Patria de tragedias

Julio C. Palencia De casa y calle labradas en el pecho a pie va tu niño sombrío a cantar las glorias inexistentes de una patria de tragedias repetidas.