El mar, demasiado infinito para mis ojos.

Pocos días fueron suficientes para darnos cuenta de una verdad evidente: en la panadería, además de pan había mucho trabajo. Septiembre y aún octubre pueden ser extremadamente lluviosos en Puerto Barrios. Y en el año 1,969 lo fueron. Conforme transcurría el tiempo, fui aventurándome a salir a la puerta, a atender a uno que otro(…)