¿Qué es escribir bien?

Cualquiera puede escribir bien. Hablo de la gramática y la sintaxis, dónde el punto dónde la coma, en qué tiempo en qué lugar el adverbio, en qué afortunado verbo o sustantivo el adjetivo, mientras la metáfora brinca jadeante, estúpida mascota amaestrada. Es un asunto técnico, un compás aquí, un paso allá. Tiene mucho de artesano escribir bien, mucho de repetición.

Cualquiera puede escribir bien. Escribir bien, más ingenio y astucia del autor, entretienen al lector. Entretener es aquí la palabra clave. Entretener: como entretiene una buena película, como una buena novela, una obra de teatro, como un table dance. Entretener para tener éxito, para aumentar las ventas. Y nada de esto es, por supuesto, criticable. Pero sí es indispensable llamar a cada cosa por su nombre. Entretener a los peces en la pecera, entretener en la confusión a la pandilla de enanos.

La novela entretiene más y más a un público menos culto. Y ya no se sabe si fue Simón Bolívar o García Márquez el que dijo, o se creyó que dijo, alguna frase. Liviandad cotidiana.

Te comparto mi abismo de perro romántico.
Saeta luminosa que se eleva un instante y se estrella contra la piedra.
Puta que vislumbra santidades.
Hueso metafísico donde roer nimiedades.

No sé como decir la nulidad que somos. No sé cómo compartir la grandeza que vislumbro.

Pesca fecunda en el abismo, escribir bien.
Decir lo visto, ciego, escribir bien.
Murmurar tu espanto, escribir bien.
Ceiba y amate de la alegría, escribir bien.
Boca maravillada, escribir bien.

Palabra y carne, sino y estilo, escribir bien.

Alicia aún no termina de caer en un agujero que no es de conejo.

No sé como entretener sin ser foca de circo, oso bailarín.

Más que comunicar quiero mostrar, llevarte al límite con una palabra. Que sea tu cerebro el que explote en múltiples significados ante lo indecible.

Ya sé que busco la palabra última, mi propio omm sin pedir tregua.

Apenas he retomado el aire y ya quiero ver el precipicio, allí donde toda existencia nace o se desploma, y la maravilla y lo horrible son los cabos sueltos del mismo hilo.

No escribo para tener seguidores. Soy mi propio santo, mi iglesia y mi propio seguidor. Inservibles signos con letras de un alfabeto que no entiendes, multiverso.

Multicolor el mundo, una nada intemporal que comparte un mismo suspiro de variadas vidas.

Decir lo de este mundo, lo de tu sed y mi hambre sin tomar atajos, la miseria humana sin cortapisas, decir que el universo este nos pertenece.

Quiero que al decir amistad o manzana no te lleguen podridas las palabras.

Eso, para mi, es escribir bien.

Un abrazo a tod@s.

Julio C. Palencia