Ojos cerrados

Ojos cerrados

Julio C. Palencia Nunca vio un gato negro en los tejados y ninguna paloma fue blanca ante sus ojos ni fue el cielo azul o gris de una tarde cualquiera el que lo dejó ciego. Se quedó ciego por voluntad propia. Se negó para siempre a abrir los ojos ante la pesadilla y permaneció en(…)

Amor y desamor

Amor y desamor

Julio C. Palencia No vaya a ser yo un animal huraño y solitario, sin recuerdos ni querencias. Quiero memoria de palabra y rostro, huella de amor o desamor.

La mosca educada

La mosca educada

Julio C. Palencia Educada, la mosca. Se posaba en la cuchara, nunca directo en la comida, y al aparearse debía ser a medio vuelo, nunca a vuelo completo.

Mudarnos de planeta

Mudarnos de planeta

Julio C. Palencia Lo solitario no nos va, buscamos el pan compartido el amor a tiempo la calidez de una sonrisa. Todo eso se nos da bien… y todo eso queda cada vez más lejos. El amor si llega lo hace a destiempo desde hace mucho nos colgamos un gesto triste o agresivo y no(…)

Golondrinas

Golondrinas

Julio C. Palencia En la frontera de las nubes dibuja cuando quiere golondrinas el sol.  

La Virginia

La Virginia

Julio C. Palencia Le llamaban La Virginia y de una manera u otra siempre encontrabas cobijo entre sus muslos. Nunca se supo nadie comentó que dijera no a una solicitud de amor a una propuesta sin palabras proveniente de un rostro impaciente o un gesto necesitado. Era un refugio seguro, La Virginia, y no era puta.(…)

Se ha vuelto viejo mi padre

Se ha vuelto viejo mi padre

Julio C. Palencia Se ha vuelto viejo mi padre. A sus 85 años busca y rebusca el libro de gramática francesa que le permita saludar apropiadamente en la calle, el restaurant y el autobús. Vuelve a preguntar si el noticiero matutino tiene sección de noticias locales algo que le permita saber la condición del país(…)

El payaso y su hijo

El payaso y su hijo

Julio C. Palencia En la mesa, el payaso ve comer a su hijo. El niño, no más de 10, gesticula y habla sin modulación, alegre, con un amor que le llena el alma y que rebalsa hacia su padre. Harapiento, el payaso ve comer a su hijo y luce lleno de satisfacción. Las monedas del acto(…)

Ella pregunta qué

Ella pregunta qué

Julio C. Palencia Le miro a sus ojos y bajo la cabeza, sonrío. Ella dice, -¿qué, tengo acaso un frijol entre los dientes una lagaña en los ojos un moco en la nariz? Yo vuelvo a elevar los ojos y vuelvo a sonreír. Suelta suavemente el tenedor con alimento pasa una mano gentil por el rostro aprieta(…)

El riachuelo y la ciudad

El riachuelo y la ciudad

Julio C. Palencia Hace algunos años aquí corría un riachuelo. Serpenteaba quedito entre pequeñas quebradas proveniente de un volcán nevado. Agua cristalina y confiable, hojarasca, piedras y arena en un fondo bajito. En una cascada diminuta me acurrucaba, refrescaba mi cuello con su caricia líquida y fría. Nuestros perros se persiguen y mordisquean entre sí entran(…)