La Virginia

La Virginia

Julio C. Palencia Le llamaban La Virginia y de una manera u otra siempre encontrabas cobijo entre sus muslos. Nunca se supo nadie comentó que dijera no a una solicitud de amor a una propuesta sin palabras proveniente de un rostro impaciente o un gesto necesitado. Era un refugio seguro, La Virginia, y no era puta.(…)

Se ha vuelto viejo mi padre

Se ha vuelto viejo mi padre

Julio C. Palencia Se ha vuelto viejo mi padre. A sus 85 años busca y rebusca el libro de gramática francesa que le permita saludar apropiadamente en la calle, el restaurant y el autobús. Vuelve a preguntar si el noticiero matutino tiene sección de noticias locales algo que le permita saber la condición del país(…)

El payaso y su hijo

El payaso y su hijo

Julio C. Palencia En la mesa, el payaso ve comer a su hijo. El niño, no más de 10, gesticula y habla sin modulación, alegre, con un amor que le llena el alma y que rebalsa hacia su padre. Harapiento, el payaso ve comer a su hijo y luce lleno de satisfacción. Las monedas del acto(…)

Ella pregunta qué

Ella pregunta qué

Julio C. Palencia Le miro a sus ojos y bajo la cabeza, sonrío. Ella dice, -¿qué, tengo acaso un frijol entre los dientes una lagaña en los ojos un moco en la nariz? Yo vuelvo a elevar los ojos y vuelvo a sonreír. Suelta suavemente el tenedor con alimento pasa una mano gentil por el rostro aprieta(…)

El riachuelo y la ciudad

El riachuelo y la ciudad

Julio C. Palencia Hace algunos años aquí corría un riachuelo. Serpenteaba quedito entre pequeñas quebradas proveniente de un volcán nevado. Agua cristalina y confiable, hojarasca, piedras y arena en un fondo bajito. En una cascada diminuta me acurrucaba, refrescaba mi cuello con su caricia líquida y fría. Nuestros perros se persiguen y mordisquean entre sí entran(…)

Se les nombra

Se les nombra

Julio C. Palencia Se les nombra refugiados, inmigrantes, desplazados, fugitivos, arrimados… indeseables. Mente diminuta corazón tan pichicato cuánta pobreza de lenguaje. De humedad a humedad, se nace completo al aire, a la luz, al regazo de una sola patria llamada Tierra.  

Colección del hambre

Colección del hambre

Julio C. Palencia En la calle uno, otro, otro y otro hambriento. Colección terrible de otoño, de invierno, de primavera. Como hormigas nos multiplicamos los hambrientos. Y no es que nos pongamos a parir. Somos más porque cada vez somos más los desheredados, aunque sin prisa y sin hospital decidamos morirnos cualquier tarde. Sin techo y sin alimento(…)

En un lugar de La Mancha… formidable Don Quijote

En un lugar de La Mancha… formidable Don Quijote

En un lugar de La Mancha… formidable Don Quijote

Tú me haces mejor persona

Tú me haces mejor persona

Julio C. Palencia

Piedrita del Camino

Piedrita del Camino

Julio C. Palencia