Poemas

Sólo por ti pospuse mis cenizas

Sólo por ti pospuse mis cenizas

Julio C. Palencia Sólo por ti pospuse mis cenizas para otro tiempo y dejé a los enterradores con el discurso listo pero sin cadáver.  

Señor de las plumas verdes

Señor de las plumas verdes

Julio C. Palencia Señor de las plumas verdes verdes verdes: no sólo del invasor sino también de los tuyos y de ti mismo debías de protegerte.  

La primera maravilla

La primera maravilla

Julio C. Palencia La mujer es la primera maravilla. Sin ella secos serían los días y nada valdría la pena.  

De flores que vuelan

De flores que vuelan

Julio C. Palencia Para no ver como se marchitan las flores, cultiva mariposas; se alejan en un sendero multicolor de la tarde empedrada, cuando llueve. Las mariposas así son eternas en su efímera ida a ninguna parte. Luz que quiere mostrarse, delgado prisma que vuela. Cae del cielo esa saliva que preña y planta su(…)

Cátulo 109

Cátulo 109

Versión de Julio C. Palencia Prometes, vida mía, que este nuestro amor será hermoso y duradero. Dios, que su promesa sea cierta y su corazón pronuncie las palabras de este pacto nuestro.  

Patria de tragedias

Patria de tragedias

Julio C. Palencia De casa y calle labradas en el pecho a pie va tu niño sombrío a cantar las glorias inexistentes de una patria de tragedias repetidas.  

Hombre con cigarro

Hombre con cigarro

Julio C. Palencia Se pasea parsimonioso por la calle la cabeza inclinada como buscando algo hace años perdido con un grueso abrigo que le llega hasta el suelo. Su cabello largo desordenado se organiza en rastas que no esconden la grasa y la suciedad entre sus hebras. La vista siempre hacia abajo el rostro de(…)

Animal furtivo

Animal furtivo

Julio C. Palencia Recógete sopesa tus palabras. No porque tengas buena letra firmes un desfile de palabras huecas. La buena redacción la ortografía y las buenas costumbres no sirven para nada si el costal que eres sólo exuda excremento. Nunca pases por alto el aroma de una flor ni cierres los ojos a la repetida(…)

Se nos vino el llanto

Se nos vino el llanto

Julio C. Palencia Se nos vino el llanto y no supimos que hacer. Se nos llenaron de humedad los ojos, saladas las manos y la boca cayó la oscuridad en nuestros pasos previos. Se nos vino el llanto incontenible la razón nublada hasta la médula tuvimos vergüenza de vernos a los ojos sin el sueño(…)

Ojos cerrados

Ojos cerrados

Julio C. Palencia Nunca vio un gato negro en los tejados y ninguna paloma fue blanca ante sus ojos ni fue el cielo azul o gris de una tarde cualquiera el que lo dejó ciego. Se quedó ciego por voluntad propia. Se negó para siempre a abrir los ojos ante la pesadilla y permaneció en(…)